jueves, 3 de agosto de 2023

Cien verdades

Me cuesta creerlo. Lo sospechaba y lo deseaba, pero no pensaba que fuese realmente a suceder. Que llegaría hasta aquí tan rápido. Que me haría tanto bien. Que otras personas me felicitarían por ello. Que me ayudaría a contemplar mi vida desde otro ángulo.

No podía vaticinar allá por el mes de octubre del año pasado, cuando creé este blog con la intención de evitar precipitarme en el oscuro pozo de la depresión, que sería tan constante en mi propósito de recuperar esas sensaciones que escribir siempre me había proporcionado cuando era más joven. Tampoco que podía llegar a ser tan prolífico ni que, antes de que Sin agenda ni calendario cumpla su primer año de existencia, andaría escribiendo ya la entrada número cien del mismo. Habiendo creado también por el camino varios relatos cortos y lo que podría ser - ¿quién sabe? - la semilla de dos o tres novelas con las que me entretengo mientras espero a que mi vida laboral se reactive, algo que a mi modesto entender no tardará demasiado en suceder y que aguardo con una moderada templanza. Confieso que me he sorprendido a mí mismo con este proyecto. No por su contenido o por su calidad literaria, muy íntimo el primero y muy debatible la segunda. No es por ninguna de esas razones por las que me siento orgulloso de estas cien entradas. El motivo principal es porque, al echar la mirada atrás y revisar lo publicado hasta hoy, me doy cuenta de que lo que todas ellas tienen en común es la verdad.


Siempre he dicho que soy más cronista que novelista. Y a las pruebas me remito. Cada uno de los artículos publicados son un reflejo de mí mismo, de mi paso por el mundo, de cómo interpreto yo el de aquellos que caminan cerca de mí. Puede que quienes me leen habitualmente disientan respecto a algunas de las opiniones que comparto en este espacio para todos los públicos, pero puedo garantizar que ni una de las líneas que he escrito durante estos meses en el blog maquillan, distorsionan o faltan a la verdad. A mi verdad. Y eso me hace sentir especialmente satisfecho de cada una de las reflexiones que he plasmado en negro sobre blanco durante todo este tiempo.

Y es que las mentiras tienen las patas muy cortas. Creo que pocos dichos del refranero español encierran mayor verdad que esta. No es que yo fuese un gran mentiroso, pero sí tendía de vez en cuando a tirar de imaginación para justificar mis errores. Y casi siempre se me terminaba yendo de las manos. Tuve la suerte de que en mi camino me tropecé con una persona sin filtros ni antifaces. Una de esas personas que viajan ondeando la bandera de la sinceridad y la transparencia y que esperan que los demás actúen de la misma manera. Le llevó unos años hacerme entender que, aunque la verdad duela o incomode, le hace a uno dormir mucho mejor. También ella sufrió durante un tiempo mis intentos de escabullirme mediante falsas excusas de la responsabilidad que uno debe asumir cuando mete la pata. Pero lo consiguió finalmente. Se acabaron los vergonzosos "es que..." y llegaron los conciliadores "tienes razón". Y ahora, gracias a ella, duermo mejor. Y prefiero callar antes que mentir, aunque sea para esgrimir una mentira piadosa.

Cuando me presento en este blog, con mis gafas de cerca sobre el puente de la nariz y un asunto bajo el brazo sobre el que me apetece divagar un rato, lo hago asegurándome de que la loca de la casa (la imaginación) esté encerrada en su habitación a la espera de que llegue su momento, situación que tan sólo se produce cuando intento alejarme de mi papel de cronista y arrimarme al de novelista. Ahí sí que intento que ella tome el control, aunque debo confesar que, de tanto encierro forzoso al que la tengo sometida, se ha vuelto torpe y poco pródiga en sus favores. Me deja solamente, como diría Sabina, que la manosee por encima del sostén. Albergo la esperanza de que se acabará rindiendo tarde o temprano a mis encantos y que encontraré mi voz a la hora de inventar historias.


Cien entradas, cien verdades. Recuerdos que he querido compartir, crónicas del paso de mis hijos por el mundo del baloncesto, opiniones sobre temas diversos, reseñas de libros o series, sucesos que han despertado mi atención. Contento de haber llegado hasta aquí, con ánimo para continuar mucho más tiempo y con muchas, muchas cosas aún sobre las que escribir.

¡Gracias por acompañarme en esta aventura!

2 comentarios:

  1. Enhorabuena por estás 100 entradas en tu blog, te aseguro que aunque en unas puse comentarios y en otras no he leído cada una de ellas.

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