martes, 1 de noviembre de 2022

Nada, a ningún sitio, con nadie

He llegado a Carles Capdevila gracias a los algoritmos informáticos que almacenan información sobre nuestros gustos y costumbres y que sugieren, en base a un análisis automático, publicaciones, vídeos y demás material existente en la red. No diré que el tío fuese un genio (falleció en 2017), pero es muy interesante y divertido escucharle hablar sobre educación.

Para quien no conozca al personaje en cuestión, estudió Filosofía, pero su carrera profesional se desarrolló en el mundo del periodismo. Padre de cuatro hijos, en sus libros y participaciones en distintos medios compartía sus vivencias como padre y educador, poniendo ejemplos de su propia experiencia.


El vídeo que me fue sugerido es una breve intervención de unos tres minutos en la que describe la siguiente situación. Y que aquel que no la haya vivido al menos una vez como hijo o como padre, levante la mano, por favor, porque se merece un aplauso del resto de la sala.

Adolescente que llega a su casa para cenar y se produce la siguiente conversación:

Padre: ¿Qué has hecho esta tarde, hijo?
Adolescente: Nada.
Padre: Pero, ¿dónde has estado?
Adolescente: En ningún sitio.
Padre: Y, ¿con quién has estado?
Adolescente: Con nadie.

Seguro que os identificáis. Con matices, por supuesto: "pues con quién voy a estar", "¿y qué más te da?" o similares. Pero quien más, quién menos seguro que lo ha vivido. Y también desde el otro lado, que aunque nos cueste recordarlo, también nosotros fuimos adolescentes y respondimos así a nuestros progenitores en algún momento.

Esa etapa en la que parecen estar de mal humor constantemente y en que todo les molesta es una de las más duras para los padres. ¿Quién está preparado para ver cómo ese niño que antes nos daba besos y abrazos sin pedírselos ahora nos racanea hasta los buenos días?


Yo creo que el adolescente malhumorado es, salvando las distancias, como el bebé que llora, busca que le tranquilicen. Es una etapa de cambios en todos los órdenes: hormonales, emocionales, fisicos, sociales. Ante el adolescente, que se empieza a hacer preguntas de una mayor trascendencia, se abre un futuro incierto y que prevé peligroso. Puede que no nos hable o que lo haga de mala manera, pero lo que nosotros, los padres, debemos garantizarle siempre es que estamos ahí, a su lado, que nos gusta estar cerca de él por cómo es y por si necesita algo. Eso no implica necesariamente -es más, no debe- consentirle comportamientos inapropiados. La línea es muy fina y equivocarse es fácil. Pero no debemos agobiarnos ni desesperarnos si la traspasamos. Tendrá arreglo.

Mantener siempre abiertos los canales de comunicación es vital en esta etapa. No es tan importante saber dónde ha estado o qué ha hecho como el que se produzca ese diálogo al que hacía referencia al principio. A lo mejor no sacamos ninguna información útil, pero lo que es seguro es que nuestro adolescente va a percibir que estamos ahí y que nos interesa lo que hace. El humor, como propone Capdevila, ayuda en estos casos.

- Ah, bueno, si no has hecho nada, no has estado con nadie y no has ido a ningún sitio, podemos estar tranquilos, has estado en todo momento fuera de peligro.

Ante esto puede ocurrir, y esto es lo más probable, que refunfuñe o nos mire con desdén, nada irreparable, pero también puede suceder que se ría. Con el pequeño nos ocurre a veces. Confrontarles a su propia "ridiculez" con una pizca de ironía sana puede romper el hielo.

Hay que tener también en cuenta que con los adolescentes se habla generalmente cuando ellos quieren. Si no quieren, es mejor no forzar la situación. Son capaces de adoptar un hermetismo total, rayando la mala educación, en busca del conflicto. Pero si empiezan a hablar de algo, por poco que nos interese, hay que estar muy atento a sus palabras e intentar dar réplicas y sobre todo mostrar interés mediante preguntas. No sería la primera vez que mi hijo, el mayor, se pone a hablar de estadísticas de la NBA, y dirigiendo bien la conversación, nos hemos acabado enterando de lo que hizo ayer, dónde estuvo y con quién.

Siempre hay un camino sin logramos mantener la vía despejada.









No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los motivos de este blog

¿Por qué este blog?