jueves, 19 de enero de 2023

Entrenador Mosley

Las palabras de un entrenador pueden cambiar radicalmente la vida de un chaval. 

Esta frase, que el entrenador de baloncesto del East Los Angeles College pronuncia en el último capítulo de Last Chance U Basketball, resume lo que esta docuserie deportiva propone. Porque, si bien los capítulos giran en torno a la vida de los chavales con problemas que llegan al centro y que intentan aprovechar, a través del baloncesto, una de las últimas oportunidades que les quedan para enderezar sus vidas, es su figura la que protagoniza realmente esta inspiradora historia.

El deporte y la juventud están íntimamente ligados y, siendo como es la adolescencia una etapa de conflictos internos de amplio espectro, la influencia que un entrenador (de cualquier disciplina) tiene sobre los jóvenes a su cargo no es nada desdeñable. A mí me ocurre a veces que mis hijos no han seguido ciertos consejos que les he podido ofrecer en momentos concretos, no necesariamente relacionados con el baloncesto, hasta que sus entrenadores se han expresado en términos similares.Y entonces, sí, eso pasa a ser palabra sagrada. En el caso de los alumnos del ELAC esto se eleva a la enésima potencia, dado que hablamos de jóvenes que tienen serios problemas de adaptación. 

John Mosley dirige desde hace veinte años un programa de apoyo a estudiantes de entre diecinueve y veintidós años que han tomado malas decisiones en su vida o que se han visto perjudicados por las tomadas por sus padres. Todos ellos tienen en común dos cosas: su pasión por el baloncesto y la necesidad perentoria de aprobar sus estudios preuniversitarios para obtener una beca deportiva en alguna Universidad que les pernita acceder a una vida más digna. Y el entrenador Mosley se convierte para ellos, durante los dos años que pueden permanecer en el colegio, en tutor, sargento, hermano, padre y todo lo que sea necesario para que al menos unos pocos alcancen su objetivo.

Durante las dos temporadas que actualmente pueden verse en Netflix -y no parece que vaya a ver más por la manera en que se cierra la segunda- seguiremos muy de cerca a las dos últimas promociones que han pasado por el ELAC y los esfuerzos que Mosley y su equipo de entrenadores hacen para que estos muchachos puedan integrarse en la sociedad en base a unos valores centrados en la unidad y el esfuerzo. No seremos capaces de enfadarnos con el coach cuando le veamos forzar los límites deportivos y personales del grupo con el fin de obligarles a madurar y ser conscientes de la precaria situación personal en la que se encuentran y el pobre futuro que puede esperarles a cada uno de ellos si no exprimen la oportunidad que se les brinda. Y no lo haremos porque también nosotros nos sentiremos parte de ese cuerpo técnico cuyo único objetivo es ayudarles a ser mejores para que puedan labrarse, ya no una carrera deportiva (algo que indudablemente sí tienen en mente los jugadores), sino un porvenir que les haga sentirse orgullosos de ellos mismos.


Sudaremos, lloraremos y, sobre todo, lucharemos con ellos en cada entrenamiento y partido. Nos implicaremos en cada historia y llegaremos a desear estar en ese vestuario, formar parte de todo lo que envuelve al grupo. Estudiaremos con ellos, ya que de nada les servirán sus capacidades físicas si no logran sacar también adelante sus exámenes. Nos preguntaremos en ocasiones si trabajar con el entrenador Mosley ha sido una nueva mala decisión y llegaremos, como ellos, a odiarle en esos instantes. Pero también le agradeceremos, cuando todo termine, los desvelos que a nuestra cuenta ha padecido, lo que nos ha enseñado al obligarnos a superar, no sólo al rival, sino a nosotros mismos.


La fórmula no es nueva. Hay muchos paralelismos entre esta serie y la película Coach Carter, de Samuel L, Jackson, posiblemente una de las mejores películas de la Historia sobre el mundo del baloncesto. Además, la franquicia Last Chance U se inició ya hace unos años con el rugby, estando también disponibles en Netflix las cinco temporadas existentes. Pero, a pesar de no ser un concepto nuevo, engancha desde el primer momento gracias a una cuidada realización.

Si bien las tomas de cancha están grabadas con dinamismo para que vibremos con la espectacularidad del baloncesto americano, que es lo que cualquier aficionado al deporte busca en un formato de estas características, el valor humano y educativo de este documental lo convierten en una pieza indispensable para todo aquel cuya labor implique trabajar en la formación de gente joven: profesores, psicólogos, instructores, padres y, por supuesto, entrenadores. 

Porque, como nos enseña el entrenador Mosley, las palabras de un entrenador pueden cambiar la vida de los chavales.

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