Hasta donde la memoria me alcanza, siempre he hecho listas. Soy incapaz de determinar el origen de esta manía mía que me acompaña desde niño, pero lo cierto es que las horas volaban mientras yo, en el escritorio de mi habitación, rellenaba cuadernos o simplemente hojas en blanco con la lista de los cromos que me faltaban para completar la colección de turno, con la de las películas que veía en la televisión, de las que anotaba fecha de estreno, director y actores principales, con la de los libros que iba leyendo, con la de las canciones que escuchaba y hasta con las de las novias que me iba echando y que irremisiblemente me dejaban a los dos días. Supongo que, no existiendo por entonces las distracciones tecnológicas que hoy ocupan buena parte del tiempo de nuestros hijos, mi imaginación y una clara tendencia a ordenar, que también se reflejaba en, por ejemplo, cómo estaban distribuidos mis libros en las estanterías, se aliaron para ofrecerme un entretenimiento en esos largos días de invierno en que nuestro ingenio era el juguete más común en los hogares españoles.
Catalogar y ordenar son actividades que me han servido sin ninguna duda para potenciar mi memoria, ampliar mis conocimientos y mejorar mis capacidades matemáticas, por no hablar de la tranquilidad que me anestesia cuando ando en estos menesteres. Como el que colecciona postales o el que ordena fotos en sus álbumes. Así soy yo con mis listas.
Recuerdo que los sábados por la mañana que no tenía prevista ninguna otra actividad, me ponía el despertador para no quedarme dormido y encendía la radio, bolígrafo en mano y una cinta TDK virgen en mi "loro" de doble pletina, para engancharme hasta la hora de comer a Fernandisco y la Lista de los 40 e intentar conseguir grabaciones limpias de mis temas favoritos. Suponía un desafío ser capaz de pulsar las teclas Record y Stop en el momento justo para que la voz del locutor no se escuchase ni al inicio ni al final de la canción. No sólo llevaba una relación de los temas más radiados, sino que iba creando otra paralela con las que me gustaban más y, durante la semana, cuando escuchaba una de ellas en la radio, en mi dormitorio o incluso en el hilo musical de cualquier establecimiento, al regresar a casa cogía mi lista y ponía un palito al lado del tema en cuestión. Al llegar el sábado, mientras escuchaba los 40, actualizaba mi listado contando los palitos para ver cuáles habían sido las canciones que más había escuchado durante esos siete días y comparaba mi lista con la de la radio. Así durante años, incluso estando ya casado. Por supuesto, elaboraba también catálogos de los libros y discos que componían mi colección, algo que aún sigo haciendo, con la diferencia de que ahora conservo esos listados en la nube en lugar de en blocs de notas, y procuro poner esas bases de datos al día periódicamente.
Tengo por costumbre llegadas estas fechas, desde hace algunos años, revisar mis listas. Los libros que he leído y los discos que he escuchado durante estos trescientos sesenta y cinco días, y recomendarlos a través de las redes sociales. Me agrada compartir con los demás las cosas que me gustan y me siento muy satisfecho cuando alguna de esas personas, semanas después, me dice "joder, Santi, qué bueno ese libro que me comentaste, me lo leí en dos días". Cosas así. La oferta hoy en día es inabarcable y el acceso a la cultura está más abierto que nunca. Precisamente por eso encontrar un libro o un disco que nos entusiasme puede volverse una tarea laboriosa. La literatura y la música no son las únicas aficiones de las que disfruto, pero sí a las que más horas empleo, y por eso, por la cantidad de tiempo que les dedico, me gustaría recomendaros algunas novelas y discos que espero os gusten.
MIS LIBROS DE 2022
Las furias invisibles del corazón, de John Boyne.
Este autor irlandés saltó a la fama en el año 2006 gracias a su novela El niño del pijama a rayas. En su obra literaria, tanto la dirigida a adultos como al público infantil, sus personajes suelen ser niños que se enfrentan a situaciones que no deberían vivir. Aunque este libro se publicó en el año 2017 en Reino Unido y Estados Unidos, no ha llegado a nuestras librerías hasta este año. Relata, basándose en hechos reales, los casos de pederastia en la Iglesia católica irlandesa en los años setenta. Es una historia poderosa y sobrecogedora al mismo tiempo, narrada con una sensibilidad exquisita y una certera visión histórica.
Un país con tu nombre, de Alejandro Palomas.
Es este un autor peculiar. Tal es así que durante años los editores, a pesar de elogiar su obra, se negaban a publicarla por no saber cómo catalogarla. Fue a raíz de la trilogía compuesta por Una madre, Un niño y Un perro cuando recibió el reconocimiento de público y crítica. Un país con tu nombre es una hermosa novela que narra la relación entre un joven cuidador de un zoólogico y su vecina, una entrañable anciana enamorada de sus gatos.
Revolución, de Arturo Pérez-Reverte.
Don Arturo rara vez se queda fuera de mi lista. Siento desde hace muchos años gran predilección por su obra, por los escenarios que es capaz de crear y por la profundidad de sus personajes. En esta ocasión nos traslada al México de la revolución de Pancho Villa en una novela donde una vez más retrata con gran veracidad los hechos a través de unos protagonistas que enamoran con sus diálogos y su visión de la vida.
Los incomprendidos, de Pedro Simón.
Descubrí a este autor el año pasado gracias a Los ingratos, Premio Primavera de Novela, y me sentí sumamente identificado por el conflicto entre padres y adolescentes que presenta en sus novelas. Los incomprendidos ahonda aún más en los motivos que empujan a unos y a otros a comportarse como lo hacen y a las negociaciones que se hacen necesarias para lograr una convivencia sana entre todos ellos. Y plantea una pregunta interesante: entre los adolescentes y sus padres, ¿quiénes son realmente los incomprendidos?
La llama de Focea, de Lorenzo Silva
No he encontrado, dentro de la novela negra española actual, personajes tan bien perfilados como son los investigadores de la Guardia Civil Bevilacqua y Chamorro. Pocos escritores en el panorama actual son capaces de crear unos diálogos tan bien construidos y que nos cuenten tanto de sus protagonistas al tiempo que nos plantean un nuevo caso, muy de actualidad, que deberán resolver. Son ya doce novelas de la serie y no me canso.
MIS DISCOS DE 2022
Entre las dudas y el azar, de Dani Fernández.
A este cantante ciudadrealeño le conocimos hace ya casi veinte años representando a España en el Festival de Eurovisión Junior, donde obtuvo un cuarto puesto. Fue luego miembro de la boyband Auryn, de corta vida pero de gran éxito entre el público adolescente. Ya como solista ha lanzado este año su segundo álbum y no he podido parar de escucharlo desde su publicación. El disco no tiene desperdicio, todas las canciones suman, creando el que para mí ha sido el mejor álbum español de 2022.
Only the strong survive, de Bruce Springsteen.
El Boss se resiste, a sus setenta y dos años, a bajarse del ring. Nos ha presentado este año un nuevo trabajo compuesto por versiones de temas R&B y Soul de los años 60 y 70 como Nightshift o When she was my girl. El clásico sonido Springsteen se entrelaza con estas clásicas melodías del sonido Motown para crear piezas únicas y con un estilo propio inigualable.
Leap, James Bay
Hay un grupo de artistas británicos, valientes y con aptitudes evidentes, que están revitalizando la música pop-rock y están empezando a alcanzar el éxito no sólo en toda Europa, sino también en los Estados Unidos. Tom Grennan, Tom Walker, Jamie Miller o Declan J. Donovan son algunos ejemplos, pero James Bay es posiblemente el más innovador de todos ellos. Ha presentado este año un disco redondo, desde Give me the reason, tema cargado de fuerza que abre el disco, hasta Better. Tres discos ya publicados y ninguno decepciona.
Animal, Fubambulista
Fascinado desde 2010 me tiene Diego Cantero con su proyecto de Funambulista. Magnífico letrista que nos ha regalado ya algunas canciones memorables como Quiero que vuelvas, Fiera o Viento a favor y que ahora nos entrega un álbum fascinante con temas tan alegres como Me gusta la vida, nostálgicos como Hasta que amaneciera o íntimos como Mi calma y tu ansiedad.
Trece, Sidecars
Juancho, el hermano de Leiva, lidera una vez más a Sidecars, posiblemente la mejor banda de pop-rock de este país actualmente, y nos presenta un disco redondo. Son ya casi quince años ofreciendo un repertorio con temas que te tocan el espinazo y que, en ocasiones, también te hacen bailar. Caballos salvajes o Precipicios son dos de las maravillas que contiene el álbum.
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¡Feliz 2023! Y que la música y las letras os acompañen en todos vuestros momentos.

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