Dado que esta serie de artículos que he dado en titular Lo que la cancha nos da ha seguido hasta la fecha un orden cronológico en el cual voy repasando todo aquello que esta familia ha visto y vivido durante su periplo por el mundo del baloncesto de cantera en Madrid estos últimos ocho años, tocaría ahora hablar de lo que ocurrió hace hoy exactamente un año, una de las fechas de la que peor recuerdo guardamos. Aquel día se nos escurrió entre los dedos una oportunidad única de hacer historia para nuestro club, Alcorcón Basket. Pero el azar ha querido que este fin de semana pasado hayan sucedido tantas cosas increíbles que me voy a permitir hacer un interludio en mi relato para describir todas las emociones y recuerdos que me han asaltado estos dos días en casa. Y para ello vamos a tener que dar algunos saltos en el tiempo, así que estad atentos para no perderos en los bucles espacio temporales.
Un día cualquiera a finales de junio de 2018 (Valdebebas)
A aquella reunión en la Ciudad Deportiva de Valdebebas con Alfonso Casas, Coordinador del Área de Iniciación y Jefe de Scouting de la sección de Baloncesto del Real Madrid, acudíamos Nuria y yo con pocas ganas, dado que anticipábamos que el trago no iba a ser grato ni para él ni para nosotros. Intuíamos que se nos iba a comunicar que, tras un año vistiendo de blanco, el club iba a dejar de contar con Sergio para la siguiente temporada. En incluso en el remoto caso de que no fuese así, llevábamos el encargo por parte de Sergio de trasladarle a Alfonso su deseo de no continuar en la Casa Blanca. Lo que más deseábamos era capear aquella situación con la mayor elegancia que pudiéramos y salir de allí emocionalmente indemnes.
La reunión transcurrió por los cauces previstos y Alfonso, para quien entiendo que ese trance, por muy rutinario que pueda resultarle, tampoco era agradable, nos comunicó la decisión de que Sergio no seguiría en el club. Hubo algo que dijo y que me escoció un poco: "es que si Sergio no hubiese dicho que no la primera vez que le llamamos, las cosas a lo mejor podrían haber sido de otra manera". Ni rebatimos ni reprochamos, pero a mí personalmente el comentario me pareció poco oportuno.
Abandonamos el despacho sintiéndonos liberados, nos montamos en el coche y, antes de arrancar, llamamos a Goyo Santano, Director Técnico de Alcorcón Basket y en cierto modo ángel de la guarda deportivo de Sergio, para informarle de que queríamos regresar a casa y que no íbamos a escuchar a Estudiantes, a Canoe o a Fuenlabrada, que nuestro hijo sólo quería jugar para el club que le había ayudado a convertirse en el jugador que era. No sé si le emocionó más aquella llamada o la ocasión, dos años antes, en que le informamos de que habíamos dicho no al Real Madrid para seguir jugando en Alcorcón, algo que mucha gente de nuestro entorno consideró entonces erróneo e inaudito.
22 de mayo de 2023 (Alcorcón-Móstoles)
Conversación en el coche al regresar del entrenamiento entre mi hijo pequeño, Marcos, y yo en la que él me va describiendo la charla que su entrenador, Alvaro, ha tenido hoy con él y en la que ambos han hecho balance de la temporada.
- Me ha dicho Alvaro que si vosotros queréis comentar algo con él, también está a vuestra disposición.
- Hijo, nosotros con el club no tenemos nada que hablar. Se habló todo hace ya años y no han hecho falta más palabras. Vamos, que si es para tomar unas cervezas, lo que quieran, pero ellos confían ciegamente en nosotros y nosotros en ellos. Somos familia, como quien dice. No hay nada que hablar. Lo que digan o hagan, bien dicho y hecho estará.
Un día cualquiera de septiembre de 2015 (Alcorcón, Polideportivo Los Cantos)
Retrocedemos aún más en el pasado, cuando Sergio recaló en Alcorcón Basket y, en aquellos primeros entrenamientos, había un niño, un año más joven y unos centímetros más bajito que él, con el que rápidamente hizo migas. El niño jugaba en una categoría inferior, pero era tan bueno jugando y la relación del club con su familia tan sana, que el chaval casi siempre entrenaba con los mayores. Ya con diez años, incluso nosotros, que éramos todavía muy ignorantes entonces en todo lo relacionado con el baloncesto, contemplábamos maravillado a aquel niño que se movía por la cancha con similar elegancia a la de Zinedine Zidane en un campo de fútbol.
Pronto iniciamos con su hermana, Elena, que adoptó a nuestro pequeño Marcos con un cariño que nunca olvidaremos, y con sus padres, Jesús y Elvira, una relación de amistad maravillosa que aún hoy se mantiene, aunque no encontremos los momentos para recuperarla en plenitud.
Aquel niño se llamaba Abel Delicado.
Sábado, 21 de mayo de 2023 (Kaunas, Lituania)
Abel, como capitán del equipo Junior del Real Madrid, alza la copa de Campeones de Europa en el Adidas Next Generation Tournament celebrado en Kaunas (Lituania).
Primera gran alegría del fin de semana y una avalancha de orgullo que me sacude.
Domingo, 22 de mayo de 2022 (Alcobendas)
Marcos no hace más que llorar mientras su entrenador, Angel Santano, le consuela. Acabamos de perder el partido por el tercer y cuarto puesto de la Final Four del Campeonato de Madrid en una infausta prórroga frente a Alcobendas. De haberlo ganado, Alcorcón Basket habría estado presente por primera vez en un Campeonato de España de Clubes, hito nunca antes logrado.
Marcos llora por la derrota, pero también porque él quiere hacer algo grande por su club, quiere parecerse a su hermano, quiere llegar a ser como uno de sus ídolos, nuestro querido amigo Abel, aunque tiene muy claro, siempre lo ha dicho, que él de Alcorcón Basket le tendrán que echar porque él no se piensa ir a ningún otro lado. Esta es su casa.
También se muestran taciturnos tres compañeros de la categoría inferior (Iván, Héctor y Víctor) que han formado parte durante la temporada de nuestra plantilla, tienen un futuro prometedor y nos han ayudado a llegar hasta esta Final Four, que lamentablemente hemos perdido.
Volvemos a Alcorcón con la sensación de que el baloncesto tiene una deuda muy grande con este equipo y sobre todo con nuestro club, que lleva años trabajando para conseguir algo tan importante como es pasear el nombre de la ciudad por España.
Sábado, 20 de mayo de 2023 (Alcorcón, Polideportivo La Canaleja)
El árbitro pita el final del partido y mi hijo Marcos, con una gran ampolla en el dedo índice de aporrear el bombo con tanta fuerza y la voz cascada de tanto animar durante todo el partido, sale corriendo como un poseso desde una de las esquinas del pabellón de La Canaleja hacia el centro de la cancha para felicitar y festejar con aquellos tres chicos y el resto de sus compañeros que ellos sí, que ellos por fin han conseguido lo que nosotros no conseguimos el año anterior. Acaban de ganar a Estudiantes en las semifinales, jugarán la final del Campeonato de Madrid contra el Real Madrid y participarán, por primera vez en la historia del club, en un Campeonato de España de Clubes.
También se meterá con ellos en los vestuarios a empaparse de agua y festejar la hazaña, baño del que nos enteraremos Nuria y yo, que nos habíamos quedado en casa cuidando de nuestro sobrino, gracias a una historia de Instagram en la que fugazmente aparece Marcos pegando botes en calzoncillos mientras rocían de agua a uno de los entrenadores.
- ¡Ese es Marcos, Santi!
- ¡Qué va a ser Marcos! ¿Estás loca?
- Vuélvelo a pasar, ya verás.
- Hostias, ¡qué cabrón! ¡Si es él!
Unas horas después, felicité por whatsap a los hermanos Santano y Ángel, el entrenador que dirigía a mi hijo el año anterior, cuando perdimos con Alcobendas, y que estuvo consolando a Marcos, me respondió:
El baloncesto nos debía una, Santi.
Y aunque me habría encantado, por mi hijo y por sus compañeros, que hubiesen sido ellos quienes hubiesen roto el año anterior ese techo de cristal que se cernía sobre el club impidiéndole alcanzar esa meta, no sentía envidia, sino un sentimiento de alegría por pertenecer, aunque fuese tangencialmente, a un éxito tan rotundo de mi club, de nuestro club, que hasta me emocioné pensando que sí, que por fin el baloncesto nos había devuelto lo que nos adeudaba.
Segunda gran alegría del fin de semana y planes revoloteando en mi cabeza, que probablemente no llevaré a cabo por logística y por salud, de viajar a Badajoz el 4 de junio para ver en directo el debut de esos chicos en el Campeonato de España y animarles hasta romperme la voz.
Todo lo relatado hasta ahora, aunque de manera un tanto desordenada, pretende dar cuenta no sólo de un fin de semana deportivo maravilloso para nosotros, sino también de todo el orgullo y la alegría que en mí y en mis hijos provocan los logros de este club al que, desde hace años, sentimos como nuestra segunda familia y del que, como afirma Marcos, nos tendrán algún día que echar, ya que irnos, no nos iremos.
Pero hubo una tercera alegría, algo menor, pero que también nos hizo sonreír este fin de semana y para la que también - lo lamento - tendremos que viajar de nuevo en el tiempo.
15 de febrero de 2018 (Islas Canarias)
Sergio viaja con el equipo Infantil del Real Madrid a las Islas Canarias para participar en la Minicopa Endesa, un torneo a nivel nacional en el que participan las canteras de los equipos ACB que, en esas mismas fechas y escenario, disputan los primeros equipos de cada club. Junto a mi hijo y sus compañeros están los Rudy Fernández, Felipe Reyes, Gustavo Ayón o Sergio Llull que les animarán desde la grada en aquel evento.
Viaja también con nuestros chicos un senegalés de trece años y 2,04 metros llamado Eli John Ndiaye que se ha incorporado recientemente a la disciplina del club y que va a disputar sus primeros partidos con la camiseta del Real Madrid.
En la final de la Minicopa frente a Iberostar Canarias, que ganamos por 73-83, Eli logró 19 puntos, 20 rebotes y 23 de valoración. En aquel torneo el tercer puesto lo conquistó el Barcelona liderado por un tal Víctor Wembanyama por el que hoy suspira media NBA.
21 de mayo de 2023 (Kaunas, Lituania)
A las 19:00 horas arranca la final de la Euroliga entre el Real Madrid y el Olympiakos del Pireo, el partido más importante del baloncesto profesional del año en Europa.
Eli John Ndiaye es titular y, en un final legendario, el Real Madrid conquista su undécimo título de Campeón de Europa.
Una última alegría doble (por la victoria del Madrid y por el lugar al que contemplamos orgullosos cómo ha llegado el antiguo compañero de Sergio) para cerrar un fin de semana memorable.
¡GRANDE ALCORCON BASKET!
¡GRANDE REAL MADRID!






No hay comentarios:
Publicar un comentario