jueves, 17 de agosto de 2023

Lo que la cancha nos da: nuevos proyectos

La gran mayoría de clubes de baloncesto base funcionan como una especie de embudo que se va estrechando hasta que los chavales cumplen la mayoría de edad. Y el nuestro, Alcorcón Basket, no es una excepción. Llegados a este punto algunos chicos dejan definitivamente el baloncesto federado (aunque sigan practicándolo a nivel aficionado) para centrarse en sus estudios o trabajos; otros buscan clubes de un nivel acorde a sus capacidades donde puedan seguir compitiendo al amparo aún de la Federación de Baloncesto de Madrid; y unos pocos permanecen en el club. Confiábamos que Sergio fuera uno de estos últimos y tuviese sitio en alguno de los equipos federados de la categoría Sub-22 que el club tiene en competición. Aunque hablamos en alguna ocasión sobre aquello durante el verano, estábamos tranquilos. Por el compromiso que él había siempre mostrado hacia el club y por el cariño que había recibido desde que ingresó en AB siendo alevin, esperábamos que contaran con él, pero a Sergio le preocupaba su bajo estado de forma tras las lesiones y le hacía temer que tuviese que optar por otras alternativas mucho menos apetecibles. Finalmente no sólo logró una plaza en el Sub-22 Plata sino que, animado por nosotros y por el club, se sacó el carnet de entrenador Nivel 1. Así que, en su caso, el panorama de cara a la temporada 2022-2023 era doblemente apasionante: continuaría en el circuito federado, no sólo como jugador, sino ahora también como entrenador.


Tras el varapalo de la Final Four Infantil del año anterior, la temporada de Marcos se presentaba, mientras tanto, como una etapa de transición. Sin demasiadas metas sobre el tapete, pero con la obligación de prepararse a fondo de cara a ese reto de repetir hazaña en la temporada de Cadete que se iniciaría en septiembre de 2023 y para la que intuíamos que el club pondría toda la carne en el asador dados los resultados obtenidos hasta la fecha y la calidad técnica y humana del grupo AB08.

Más allá de los resultados deportivos de ambos durante la temporada, que fueron notables en los dos casos con un subcampeonato más de Madrid para el mayor y una actuación dignísima de los pequeños contra rivales más grandes y más altos, empezamos a descubrir una nueva faceta del deporte que hasta entonces no habíamos vivido en primera persona: la responsabilidad que sobre Sergio recaía de enseñar a los niños más pequeños del club. Aunque a él lo que le apetecía (y le sigue apeteciendo) es entrenar en canasta grande, no se empieza la casa por el tejado y asumió con orgullo y responsabilidad la tarea.

Confesaré que yo me sentía especialmente contento, dado que siempre, desde el día que entramos a formar parte de la gran familia de Alcorcón Basket, había deseado que mis hijos siguiesen vinculados al baloncesto y a este club en concreto cuando llegaran a Junior. Y contemplar las nuevas posibilidades que, por su condición de entrenador, se le ofrecían a Sergio y las experiencias que iba a poder vivir trabajando con niños, me llenaba de alegría y satisfacción. Se hizo cargo de los más pequeños del club, los Baby, niños de hasta siete años que aún no compiten pero a los que se les va poco a poco enseñando los fundamentos más básicos de este deporte. Me resultaba divertido y emocionante el relato que de los entrenamientos con estas futuras figuras me hacía Sergio, las dificultades con que se encontraba (y que al principio le desquiciaban) para mantener a esos seis o siete enanos atentos y concentrados en lo que él pretendía enseñarles. El mero hecho de ponerles en fila era todo un reto para él. Paralelamente, a fin de ir adquiriendo ciertas tablas en un escenario más competitivo, ejercía de segundo entrenador con los chavales del Alevin de primer año. En estas categorías los resultados deportivos no son lo más importante, pero aún así Sergio terminó su primera temporada como entrenador plenamente satisfecho de los logros alcanzados y la evolución de todos los niños a su cargo.


En lo deportivo, tras una temporada en la que el equipo Sub-22 Plata no se topó con demasiada resistencia y Sergio fue contando cada semana con más minutos a medida que iba recuperando la forma, el equipo alcanzó de manera sobresaliente la final del Campeonato de Madrid contra Santa María del Pilar, un clásico de estas categorías, que presentaba un plantel en el que destacaban jugadores que habían pasado previamente por clubes como Estudiantes o Canoe y que habían sido rivales de Sergio en categorías inferiores. Durante la final, aunque el encuentro estuvo muy igualado hasta el último cuarto, no se nos escapaba a los espectadores que el rival era superior, no sólo en el aspecto ofensivo, sino también en el defensivo, haciéndonos muy difícil desarrollar el juego al que estábamos acostumbrados. Como se suele decir, unas veces se gana y otras se aprende, y en este duelo nos correspondió lo segundo. Y aplaudir al equipo contrario, que se mereció la victoria de forma más que merecida. Lo mejor, como siempre, el abrazar y felicitar a los rivales con los que llevas enfrentándote desde hace ya unos cuantos años.

Mientras tanto, Marcos y sus compañeros, salvo algún pequeño borrón como fue la derrota frente a Ricopia Alcalá tras llegar al descanso ganando de más de treinta puntos, completaron una magnífica temporada logrando victorias de gran mérito frente a rivales un año mayores y también ante rivales de enjundia de su edad como Canoe o Fuenlabrada. Y además lo hicieron con un espíritu competitivo y un derroche de talento que nos hizo disfrutar durante todo el año en cada partido.



Marcos es - y aquí me dejo arrastrar abiertamente por mi amor de padre - un jugador técnicamente notable, con una gran visión de juego y un fuerte sentido del espectáculo. Lo fue siempre, desde que en Benjamín se presentaba ya a los partidos con sus muñequeras y con cintas en el pelo e intentando buscar la asistencia imposible, la finta desequilibrante, el tiro impunteable. Pero cuando te rodeas de jugadores de tantísima calidad como lo son sus compañeros, todo eso no es suficiente ni mucho menos para contar con los minutos que por calidad crees que te corresponden. El físico es especialmente importante en un deporte tan marginal como lo es este, en el que el más bajo o el más delgado lo tienen más complicado, pero, sobre todo, necesitas un control de tus emociones y de tus estados de ánimo superlativo. Y Marcos ha recorrido una parte muy corta de ese camino. Hizo buenos partidos y tomó las riendas del equipo cuando le correspondió hacerlo, pero aún así, y a pesar de que esta temporada se divirtió como pocas veces lo había hecho, no terminó el año todo lo satisfecho que le habría gustado. Y tres días después del último partido, comenzó a preparar la 2023-2024 por su cuenta, con el propósito firme de ponérselo aún más difícil a su entrenador.

Un año por lo tanto en que se han empezado a fraguar nuevos proyectos para los hermanos Rodel en Alcorcón Basket. En el caso de Sergio, crecer como entrenador y aprender cuanto pueda de los grandísimos profesionales que tenemos en el club. Y en el de Marcos, bueno. Lo cierto es que nos hemos encontrado con un escenario diferente al de otros finales de temporada. A lo que estamos acostumbrados es a tener que decir "hasta luego" a nuestros mejores jugadores cuando llega el cierre del ejercicio, tentados por los cantos de sirena de otros clubes a priori de mayor categoría, y a tener que reconstruir el equipo. Pero este año hemos echado abajo esa barrera y no sólo el talento se ha quedado en casa, sino que un puñado de chavales de esos clubes más prestigiosos han optado por incorporarse a esta familia en la que lo más importante ha sido siempre la amistad fuera de la cancha y la diversión y el trabajo dentro de ella. Así que el proyecto para nuestros pequeños, que ya no lo son tanto, para la temporada que en algo más de un mes comenzará es desbaratar el guión de todos los años en el Campeonato de Madrid y superar a canteras históricas como Canoe y Fuenlabrada y a equipos montados a base de traer extranjeros, como SBA.

Ilusionados y motivados en todos los frentes, ahí estaremos.



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