Cuando hace veinte años nos preguntaban a los de mi quinta por las diez series que más nos habían impactado a lo largo de nuestra vida, coincidíamos por lo general al nombrar un puñado de títulos legendarios que son ya historia antigua de la televisión. El medio ha cambiado tanto en estos tres lustros que hoy sería casi imposible que eso ocurriera. Seguro que algunos títulos se repetirían por pertenecer al imaginario colectivo de aquellos que crecimos con sólo dos canales, la restricción de los dos rombos y esperando que llegara cada semana el capítulo de rigor de Falcon Crest, Verano azul, Médico de familia, Compañeros, Friends, V o Farmacia de guardia. Pero la caja tonta ha dejado de serlo. Por supuesto, hay quien sigue idiotizándose frente al televisor con los Sálvame de turno y los reality shows más burdos que las cadenas de televisión siguen concibiendo, pero ahora uno puede elegir prescindir de tanta programación basura y convertir el televisor en una fuente más de aprendizaje cultural. Documentales, cine clásico, series de todo tipo y origen, estrenos cinematográficos... nunca fui seriéfilo, fundamentalmente porque nunca, hasta la llegada de las plataformas digitales, hubo la suficiente variedad como para poder volverse adicto a ese tipo de formato televisivo. Incluso ahora no me considero tal, pero sí que dedico unas cuantas horas al mes a evadirme frente a la pantalla de la tele, la tablet o el móvil (según lo que esté libre en ese momento) siguiendo las peripecias del sinfín de personajes que componen el elenco de la oferta televisiva. Y al escribir el habitual post de todos los años sobre mis libros y álbumes musicales favoritos de 2023, pensé que hacer una lista de mis series preferidas podría ser un buen contenido para una nueva entrada. Asi que ahí van. Del diez al uno para darle intriga al tema. Espero que, si no las habéis visto, os animéis, dado que, de una manera u otra, todas ellas tienen algo que ofrecer.
10. THE WALKING DEAD
No resulta fácil mantener el interés del gran público durante once temporadas. Y de hecho, no lo consigue. Al menos en mi caso, que por hartazgo de la propia trama y por restarme tiempo de otras series que también quería ver, la abandoné sin remordimientos allá por la séptima. Pero hay que reconocerle a esta adaptación de los cómics de Robert Kirkman que fue precursora de una nueva televisión más moderna e imprevisible, con un tratamiento psicológico de los personajes más profundo y donde - ¿por qué no? - uno de los supuestos protagonistas podía morir en la primera temporada.
9. STRANGER THINGS
El mérito de esta serie reside en su capacidad para enganchar por igual a las nuevas generaciones y a los que ya peinamos canas. Hay mucho (por no decir todo) de aquellos años 80 en los que crecimos los que hoy rondamos el medio siglo. Hay guiños por doquier al universo que Steven Spielberg creó en aquella década para los que entonces éramos niños. El argumento, especialmente en la primera temporada, es un calco de Ojos de fuego, la novela de Stephen King. La música podría comercializarse como un recopilatorio de los mejores temas pop y rock de los setenta y ochenta. Es, en definitiva, un producto para cualquier tipo de espectador (monstruos y criaturas malignas aparte).
8. BREAKING BAD
No sabría muy bien cómo calificar a esta serie. De culto, eso seguro. No en vano los principales críticos especializados de todo el mundo la sitúan por lo general en el podio de las mejores series de la historia. A mí no me pareció para tanto, pero cierto es que tampoco pude desenredarme a tiempo de las peripecias de Walter White, profesor de química con problemas económicos y un cáncer de pulmón inoperable, magistralmente interpretado por Bryan Cranston, que para afrontar sus necesidades financieras comienza a cocinar y vender metanfetamina. La evolución del personaje y unos magníficos secundarios obligan a cualquier adicto a las series a verla al menos una vez.
El mimo y la elegancia empleados en esta producción de HBO y Sky para dramatizar y recrear los sucesos acaecidos en la central nuclear de Chernóbil en 1986 merece un lugar de privilegio en esta lista. Consiguió un éxito abrumador e inesperado, fraguado en buena medida gracias al boca a boca. Respetando fielmente los hechos, acerca al público general la catástrofe y las consecuencias originadas por la misma y que mantuvieron en vilo a millones de europeos durante meses. Indispensable.
6. PULSERAS ROJAS
Las producciones españolas - a destacar, como en este caso, las procedentes de Cataluña - ocupan un lugar importante en el catálogo de las principales plataformas de streaming y poco a poco van compitiendo con las grandes apuestas internacionales. Pulseras rojas se convirtió en un referente en ese sentido y dio en la diana al tocar las fibras más sensibles del espectador español medio. Basado en las experiencias personales de Albert Espinosa, luchador contra el cáncer desde niño, nos sumerge en el ambiente de una planta oncológica infantil desde una perspectiva optimista. Emotiva.
La mejor serie española, bajo mi parecer, de esta nueva era de la televisión. Se antojaba inevitable y al mismo tiempo necesaria, por el escabroso tema que aborda y por la espectacular acogida que tuvo entre crítica y público la novela de Fernando Aramburu en la que está basada. La realidad de un País Vasco partido en dos por la lucha armada de ETA. La tensa convivencia entre las familias de ambos bandos. La herida abierta y supurante que nunca se cierra de las víctimas. Una producción de escándalo, una fotografía magistral, una banda sonora envolvente y unas interpretaciones simplemente geniales.
4. CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE
Cada generación tiene su comedia de referencia y supongo que la mía debería haber sido Friends. Pero no. Lo que no encontré en ella en los 90, lo hallé una década después en esta inolvidable serie que nos acompañó durante nueve años. Doscientos ocho capítulos de unos veinte minutos de duración son los que tarda el arquitecto Ted Mosby en contarles a sus hijos cómo conoció a la que se convirtió en su madre. Divertida hasta decir basta, pero con inigualables dosis de ternura. Como la relación de Marshall y Lily, dos de mis personajes favoritos de la pequeña pantalla. Sin olvidar, por supuesto, a Barney. Un crack.
3. THE NEWSROOM
Aaron Sorkin. Para aquellos a quien nos apasiona el cine y la televisión, su nombre es sinónimo de entretenimiento inteligente. El mejor guionista vivo de Hollywood. Suyas son maravillas como Algunos hombres buenos (1992), El ala oeste de la Casa Blanca (1999-2006), Moneyball (2011) o la más reciente El juicio de los siete de Chicago (2020). Y The newsroom es, para mi gusto, el mayor tesoro de su trabajo. Unos Jeff Daniels y Emily Mortimer colosales lideran el equipo de informativos de una cadena de televisión norteamericana. Incluye coberturas de hechos reales que le dan a la trama una credibilidad sobria y espectacular al mismo tiempo. Idónea para aspirantes a periodistas y amantes de la historia más reciente.
2. JUEGO DE TRONOS
Mentiría como un bellaco si dijese que me adelanté al noventa por ciento del planeta al descubrir la saga Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin. Me gustaría haberlo hecho, pero en mi caso, no fue así. Me hipnotizó la primera temporada que HBO emitió y que cambió muchas de las normas de la ficción televisiva. Y después de verla, con la cabeza aún en llamas tras el sorprendente desenlace del último capítulo, me lancé como un poseso a la librería a por los volúmenes que su autor hubiera publicado hasta aquel momento. "A mí es que el género fantástico...", me han dicho algunos. Juzgar así esta obra - tanto la literaria como la televisiva - es quedarse en la superficie. La política, el sexo, la guerra, la intriga, el drama y el terror se entremezclan para dibujar un tapiz de personajes con un recorrido espectacular. Una producción mastodóntica que adelantó a la creación literaria (locos estamos porque Martin publique el siguiente tomo antes de morirse) y tuvo que desarrollar líneas argumentales sin respaldo literario. Aún así, la historia se sostiene. El único pero que se le puede poner es ese final que a pocos agradó y que a casi todos decepcionó. Todo lo demás, pura delicatessen.
1. THE CROWN
Seguramente pocos mencionarán este título, que recoge en seis temporadas las siete décadas de reinado de Isabel II de Inglaterra, entre sus series favoritas. Porque la monarquía inglesa aburre y hasta se detesta. Porque la susodicha daba una imagen de vivir apartada de la realidad y recelosa de los avances sociales que se iban produciendo a su alrededor, aislada en una institución arcaica que se resistió durante años a alinearse con la modernidad. Y a la que aún hoy le cuesta. Porque aparentemente nada hay en común entre alguien de su posición y el resto del planeta. Y posiblemente todo ello sea cierto. Pero hay mucho más en esta serie. Ya le desiqué un post cuando finalizó, hace cosa de un año, la quinta temporada u jace pocos días terminé de ver la sexta y última y mi sensación es la de haber tenido la oportunidad de contemplar, desde una perspectiva completamente diferente, los acontecimientos históricos más importantes de esos setenta años y de entender un poco mejor el rol de esta mujer en la historia reciente del Reino Unido. Cómo su vida estuvo consagrada a mantener firme el legado que de muy joven heredó y al que siempre fue fiel. No pretendo convencer a nadie de las bondades del personaje ni de las pequeñas maravillas cinematográficas, interpretativas e históricas que uno encuentra en cada capítulo que compone la serie. Merece la pena. Ahí lo dejo. Yo, ahora que ha finslizado, la dejaré reposar. Que haga la digestión. Y luego, volveré a verla. Sin duda.
P.S. Y se me quedan en el tintero otras grandes series que perfectamente podrían entrar en mi top 10 y que no puedo dejar de mencionar.
This is us
El cuento de la criada
Last chance U Basket
Fariña
Narcos
Citas
Godless
The last of us
Merlí
Peaky Blinders
Black mirror