viernes, 9 de febrero de 2024

Zorra

Aunque han pasado ya unos cuantos días desde que resultara elegida como canción que representará a nuestro país en el próximo festival de Eurovisión, no me quería quedar con las ganas de comentar la jugada. Porque a mí el sarao este me parece ya un despropósito de magnitudes apocalípticas. Y es que, en el intento de RTVE por reinventarse y mantener la atención del público, el susodicho certamen se ha convertido en una pasarela de monigotes, esperpentos y aspirantes a famosillos que me provocan a veces auténticas arcadas. No he sido nunca yo demasiado eurovisivo y a buen seguro estaré, en opinión de muchos, completamente incapacitado para emitir opiniones al respecto, pero mi libertad de expresión - y mucho más en mi terreno, es decir, aquí, en este blog - me empuja a no callármelas ni debajo del agua. 

Siempre he ido a contrapié con este festival: cuando Bravo y su Lady lady consiguieron un tercer puesto tras el batacazo de Remedios Amaya y su barca, yo escuchaba a Parchís y a Enrique y Ana; cuando la Década Prodigiosa y su Made in Spain sonaba en las emisoras del país a todas horas, yo estaba en mi fase de rock patrio ochentero;  cuando nos representó un jovencísimo (y feo) Sergio Dalma con Bailar pegados, yo me encontraba - musicalmente hablando - en las Antípodas de las baladitas ñoñas con perfume italiano y sacudía mi exigua melena con Aerosmith, Van Halen o Bon Jovi; con el fenómeno OT, como casi todos los españoles, me enganché al Europe's living a celebration de Rosa López, aunque llegado el día señalado estaba hasta la glotis de la cancioncita y me encerré en mi habitación a escuchar a Estopa; y así, sucesivamente. Y estos últimos años, para qué negarlo, mirando el concurso por encima del hombro, incrédulo ante nuestra falta de buen gusto. 



Y este año iba por el mismo camino, es decir, desdén e indiferencia absoluta hacia todo lo relacionado con esta pantomima musical, pero por casualidad cayó en mis manos el listado de artistas que iban a participar en el Benidorm Fest y debo confesar que me entusiasmé porque algunos de los artistas incluidos son de mi agrado y pensé que sí, que este año por fin llevaríamos un tema en condiciones. Que ganase o no era otra cosa. Pero al menos presentar una canción de la que pudiera sentirme orgulloso. Marlena y su Amor de verano era mi favorita. Las sigo desde hace un par de años, cuando su Me sabe mal fue una de las canciones del verano. Me hipnotiza la voz de Ana y sus melodías son optimistas y bailables. Pero también se presentaba uno de mis más recientes descubrimientos, Miss Cafeina. O Lérica y María Peláe, que sin volverme loco, se dejan escuchar. Localicé una playlist en Deezer con las dieciséis canciones y me quedé absolutamente horrorizado. Por Dios, qué desastre de selección. Y la que menos me gustó, con diferencia, fue Zorra. Y pensé: "ya está, esa va a ser". Y si no, por ahí le andará. Toma ya, En el blanco. Otro año que ni me molestaré en consultar las redes sociales para ver cómo hemos quedado.

Si salgo sola, soy la zorra
Si me divierto, la más zorra
Si alargo y se me hace de día,
Soy más zorra todavía 

Pura poesía y musicalidad, sí, señor. Original y con mensaje. Que Sabina no la escuche, por favor, que se da un garbeo hasta el Wizink y se tira - esta vez de cabeza - desde el escenario y sin bombín  Acabaremos todos tarareándola, por supuesto, de eso no me cabe ninguna duda. Y ¿quién sabe? En el escenario tan LGBTQ+ en que se ha convertido Eurovision a lo mejor hasta ganamos. Pero con la música tan variada que se produce en este país y la calidad y el arte que tienen muchos de nuestros artistas, vergüenza me da que nos represente esta bazofia electrónica cuyo único mérito reside en el impacto de repetir la palabreja que le da título al tema en cada verso. Supongo que no hay otra manera de que este tipo de músicos consiga enlazar dos rimas. Así nos va: en los últimos 20 años sólo Channel y su SloMo (que tampoco es que sea una obra maestra) ha logrado quedar entre las diez canciones más votadas. 


Yo, visto lo visto, iba preparando para el año que viene una versión a lo David Ghetta de Paquito, el chocolatero, interpretada a ser posible por Don José Luis Zapatero y Don Mariano Rajoy, ambos equipados con el último modelito de Cristina Pedroche y coros a cargo del Cholo Simeone y de Yolanda Díaz. ¿Qué no? Pues yo creo que triunfábamos. Total: puestos a ponernos en ridículo, hagámoslo con un poco más de originalidad.

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